




Todos nosotros sabemos lo dañino que es el hecho de fumar debido a que los medios y el sector salud se ha encargado de repetírnoslo a conciencia, sin embargo, contextualizando un poco, la historia se desarrolla a principios de la década de los noventa, cuando los rumores de los efectos dañinos del cigarro iban en crecimiento y aún no existían datos oficiales. Las compañías de tabaco empezaban a ser demandadas y recriminadas en los Estados Unidos y es ahí donde el trabajo de Nick Naylor comenzaba, y su función era simplemente, convencerte de lo contrario. Nadie debe de prohibirte fumar, es una elección propia.
Nick está consciente de sus habilidades de elocuencia y convencimiento, para con la gente, y podemos apreciar como hace buen uso de la técnica del Ju Jitsu para poner a su favor a la gente que lo recrimina. Alguna vez pone a sus representados como grandes altruistas y otras tantas como las sufridas víctimas. Es tan bueno con las palabras y el lenguaje corporal que él mismo se compara con Michael Jordan o Charles Manson, ambos, los mejores en lo que hacen.
Además de Nick, existen dos personajes que tienen una función similar, Polly Bailey y Bobby Jay Bliss, portavoces de la industria del alcohol y de las armas de fuego, respectivamente. Los tres, muy buenos amigos, tenían un juego donde comparaban las muertes que causaban cada una de las industrias que representaban. Es en éstos tres personajes donde vemos a los publirrelacionistas comprometerse con su trabajo, con sus empleadores. No importa a quién estés defendiendo, si te comprometiste, vas a ser el mejor.

Y es justamente en su afán por ser el mejor en convencer a la gente de que fumar es bueno, que se ha olvidado de inculcar los valores adecuados en su hijo adolescente, quien lo ve como un simple títere de sus empleadores y no sabe bien lo que hace, por lo que lo lleva de viaje con él en su afán de intentar dar un buen ejemplo de cómo se debe tratar a la gente.
Uno de los errores que debemos evitar como publirrelacionistas o en cualquier trabajo, es precisamente el que comete Nick casi al final del filme y es el hecho de revelar información altamente restringida, como lo hace con Heather Holloway (Katie Holmes), una reportera que se acuesta con Nick sólo con el fin de sacarle información para su reportaje.

Aunque parece que Nick está perdido y al borde de la ruina, no debemos menospreciar su habilidad como comunicador pues la historia tiene un final algo inesperado. Sin lugar a dudas es una película para divertirse, para reflexionar acerca de nuestra moral, para establecer prioridades en la vida pero sobre todo, para nunca dejarse vencer.
**Alito, en chinga con las reseñas !
The Insider (Michael Mann, 1999) nos relata un pequeño episodio de la vida del Dr. Jeff Wigand, caracterizado por Russel Crowe, quien es un talentoso químico investigador, y alguna vez fungió como Vice-Presidente corporativo de Brown & Williamson, la tercera compañía de tabaco más grande en EEUU.


El inicio del filme nos muestra cómo Wigand ha sido cesado de la compañía por su “carencia de habilidades para comunicarse” y está atado por contrato a un sinfín de cláusulas de confidencialidad, debido al puesto que ostentaba, su conocimiento en el área de la química y la biología, y la información que poseía.
Conforme pasan las escenas, podemos observar como Wigand se empieza a mostrar desesperado al no poder sustentar todos los gastos que tenía como VP y al no encontrar un trabajo debido a su sobre-calificación.
Es durante éste espiral de desesperación cuando Lowell Bergman, productor del semanario de noticias “60 Seconds” hace contacto con él. Al prdocutor le ha llegado un paquete con información clasificada acerca del daño que hacen los productos de Phillip Morris y es en su afán por entender dicha información y hacer una historia, que tiene una audiencia con Wigand.
Wigand es presentado a un grupo de abogados que tiene interés en demandar a las siete tabacaleras más importantes del mundo, por el total de los gastos médicos de pacientes enfermos debido a los efectos del cigarro. Sin el testimonio de Wigand, los abogados no tienen nada, por lo que él es su última esperanza.
Wigand se encuentra en un gran dilema moral, pues al revelar la información que posee acerca de las sustancias dañinas en el cigarro, violará su cláusula de confidencialidad, hecho que lo pondría como héroe ante la sociedad pero pondría en riesgo la integridad de su familia.
Ésta película basada en un hecho real, que parcialmente fue basada un artículo escrito por Marie Brenner de Vanity Fair en Mayo de 1996, nos muestra de una manera muy clara el poder de la información y el cómo a veces el hacer lo políticamente correcto va en contra de lo que los demás esperan de nosotros.
Por otro lado, como gestor de relaciones públicas de una empresa, cualquiera que éste sea el producto o servicio que ofrece, se debe estar preparado en todo momento con procedimientos de crisis adecuados, en caso de que algún empleado o ex empleado decida revelar cualquier tipo de información confidencial.
En el caso particular de éste filme, vimos el poder de las grandes empresas para callar la entrevista que debió airar CBS en 1994 y de éste modo, ambos protagonistas aprendieron la dura lección de que decir la verdad no lo es todo. También hay que tener los contactos.
**Alito el chismoso
El Prícipe de Condé ha invitado al Rey Luis XIV y a toda su corte a pasar un espléndido fin de semana en su castillo de Chantilly. Dicha visita es de suma importancia para el futuro de Francia, pues existe una posibilidad de irse a la guerra en contra de Holanda y el príncipe está en busca de que el Rey lo comisione como general, para así poder usar las arcas del reino a favor de Chantilly y su gente.
Es aquí donde Vatel empieza a cobrar importancia. Es, en pocas palabras, el gestor de relaciones públicas del príncipe. Tanto tiene trato con los lacayos de los reyes y príncipes, como con los prestamistas y comerciantes. Podemos notar un poco de la influencia de Francoise Vatel cuando llega un grupo de comerciantes a cobrar sus cuentas pendientes. Éste, a pesar de las exigencias de cubrir los saldos inmediatamente, y al sincerarse y admitiendo que no tenía ni un centavo para pagarles, logró conseguir y convencer a todos de que dicho crédito era de suma importancia tanto para el pueblo como para el Rey. Nadie titubeó.
Cabe mencionar que además de la simpatía de Luis XIV, también había logrado agradarle a su hermano homosexual, Monsieur Phillipe D’Orleans, a quién Vatel confronta tras haber intentado acosar a uno de sus ayudantes asi como él mismo. Después de la aclaración pertinente, Monsieur D’Orleans evía a sus lacayos a defenderlo en una riña.
Al término del filme Vatel también ha conquistado a alguien más. Para su mala suerte, ese alguien más era la nueva cortesana del Rey, Anne de Montausier. Es, precisamente Anne, personificada por Uma Thurman, quien le abre los ojos a Vatel, a quien admira por ser auténtico y vivir de acuerdo a sus principios, pero quien no deja de ser un lacayo al servicio de los poderosos. Se puede observar cómo el semblante del personaje cambia, cuando se da cuenta qde que a pesar de que se creía una persona libre, era, simplemente, un esclavo más. Y es con éste pensamiento que decide retirarse de éste mundo.
Hasta el fin de sus días, Vatel fue un claro y fiel observador del protocolo de la Corona, siempre esmerándose por tener el más deslumbrante espectáculo y el más extravagante lujo, pero fue tanta su obsesión de perfección, su afán de servir a sus patrones, que en muchas ocasiones se olvidó de si mismo por satisfacer a los demás.
**Alito, at your service...
Con los primeros dos capítulos del libro de O’Connor & Seymour, “Introducción a la PNL”, podemos darnos una leve idea de lo que es la PNL y cómo el saber utilizarla nos puede ayudar tanto en la vida diaria como en la profesional, aunque hace énfasis en cómo nos ayuda dentro de una negociación.
Los autores mencionan que la PNL es un arte y una ciencia, arte desde el punto de vista que todos los individuos somos únicos pero es ciencia porque tiene un método de enseñanza y aprendizaje.
El qué tan rápido pueda uno volverse un líder gracias a la PNL depende únicamente del individuo y qué tan comprometido esté con su objetivo. Estoy totalmente de acuerdo en que no podemos ser mejores (en lo que sea) si no sabemos en qué queremos mejorar. Se me hizo muy ad-hoc la cita que hacen los autores de Lewis Carol, pues muchas veces en la vida nos vemos en la misma situación de Alicia. Queremos ser mejores, queremos avanzar, pero no sabemos en qué aspecto o qué rumbo tomar.
Cabe mencionar que, justamente la semana pasada vi nuevamente el filme de 1991 de Oliver Stone, “The Doors” y en dicho filme podemos observar a un novato Jim Morrison hablar de Aldous Huxley y las puertas de la percepción. O’Connor y Seymour citan a Huxley de la misma manera que Morrison lo hace con Manzarek. Las puertas de la percepción son nuestros sentidos, y depende de los estímulos extrenos y de la propia experiencia el que nosotros formemos nuestro propio mapa de la realidad.
Entonces, si sabemos que nuestro único contacto con el exterior son nuestros 6 sentidos (incluído el equilibrio), tenemos que analizarnos profundamente para entender en qué aspecto estamos mal así como conocer en qué somos mejores.
Todas nuestras fallas, en PNL, estarían clasificadas como Incompetencia Inconsciente, por ejemplo, yo a veces tiendo a elevar la voz cuando tengo una conferencia telefónica con mi cliente. Al principio no me daba cuenta, pero mis jefas me hicieron ver mi error por lo que ahora es una incompetencia inconsciente. Ahora cuando hablo con mi cliente y empiezo a alzar la voz, me doy cuenta y trato de modular mi voz en ese mismo momento. Ahora podemos decir que mi competencia es consciente, sin embargo mi meta es hablarle siempre bonito. El día que pueda entablar una conferencia de negocios sin exaltarme negativamente habré cumplido con mi objetivo de ser competente conscientemente, por lo menos en ese aspecto.
Algo que me llama mucho la atención del texto por ser un concepto que yo aplico a mi vida diaria es el hecho de que el cerebro sólo puede entender lo negativo convirtiéndolo en positivo.
Nuestro cerebro funciona con la repetición y si nos repetimos cosas negativas, es muy probable que nos veamos inmersos en situaciones negativas, no así si cambiamos el modo en que se estructura nuestra frase. Es decir, si yo intento programar a mi cerebro diciendo que “No le voy a gritar al cliente”, el cerebro no registra la palabra NO, registra GRITAR y CLIENTE, por lo que es probable que la próxima vez que tenga una conferencia, termine alzando la voz. Si por el otro lado, me repito, “Voy a ser cordial con mi cliente”, mi mente registrará nuevamente el concepto CLIENTE, pero ahora lo asocia con CORDIALIDAD.
Si aunado a esto, tratamos de poner mayor énfasis en ser empáticos con nuestros interlocutores, obviamente a raíz de la observación (con todos los sentidos), tendremos una gran ventaja competitiva con el resto de la gente. Será más fácil lograr nuestros objetivos.
Es un Oscar muy bien merecido, pues Firth hace uso de sus grandes habilidades histriónicas para darle vida a un frustrado monarca en sus varios y fallidos intentos por poder articular un discurso.
Un factor importante en éste filme es el Lenguaje Corporal, que pareciera es un protagonista más en el desarrollo de la historia. La manera de caminar, de ver, de huir y de fumar de Bertie es muy distinta a cómo se comporta El Rey Jorge VI.
El lenguaje corporal de Elena Bonham Carter en su actuación como la Reina Elizabeth, que cabe mencionar le valió una nominación, nos indica con precisión los momentos de gloria y de derrota del Rey. Es ella quien nos ubica en el contexto sentimental y nos ayuda a entender la desesperación del problema de articulación de su esposo para con su familia y sus seres más cercanos.
No debemos dejar de lado la actuación de Rush, magnífico actor desde mi parecer, cuyo lenguaje corporal es imprescindible para el desarrollo de la trama. Bertie nunca hubiera confiado en Lionel Logue si éste no aparentara ser una persona conocedora, o un patólogo de lenguaje profesional, pero sobre todo, una persona confiada.
La confianza de Lionel poco a poco es absorbida como por Osmosis por el tenaz Rey, quien, casi al final de la cinta, y a pesar de no haber superado del todo su patología del lenguaje, tenía confianza en la persona que más importaba, en él mismo.
Cuando El Rey proclama su discurso final y es aclamado por todos sus amigos podemos ver en él, una gran mirada de satisfacción. La satisfacción de haberse conquistado a uno mismo.

**Alito, muy confiado de sí mismo
Hay muchas veces en las que me considero cinéfilo. Otras tantas simplemente fanático del cine, sin embargo, cada que alguien platica de una película que no he visto es como una pequeña laceración a mi ego.
Por razones que desconozco (y me arrepiento) no había visto El Señor de las Moscas (Lord of the flies, Harry Hook, 1990), hasta que la semana pasada mi profesor del módulo de Negociación, Pedro Carvajal, nos encargó de tarea verla.
Ésta adaptación de la novela de 1954 de William Golding, nos muestra de una manera muy cruda como un grupo de pequeños cadetes, al haber naufragado en una desolada isla tropical, son obligados a unirse para enfrentar los diversos peligros que se encuentran a su alrededor, sin imaginar que el mayor peligro en dicha isla, son ellos mismos.
Al principio del filme podemos observar cómo son establecidos los roles entro del grupo, de los que encontramos hasta éste momento, tres personajes clave. En primer lugar tenemos a Ralph, quien encuentra el caracol que en un principio sirve para reunir a todos los pequeños en asamblea. Es, precisamente en la primer “asamblea”, donde Ralph es nombrado líder de la isla por votación unánime. El primer decreto de Ralph es fabricar una fogata, para que en caso de que los estén buscando, sea más fácil a los rescatistas el encontrarlos.
Junto con Ralph podemos ver a Piggy, un gordito simpático que funge como el consejero del líder, quien además de ser el único del grupo que usa anteojos y ser el más inteligente, es el más vulnerable de todo el grupo, físicamente hablando. No es cuestión de discriminar, pero desde mi punto de vista, un niño con sobrepeso, miopía y asma, no tiene muchas posibilidades de sobrevivencia en un hábitat como en el que se encuentra.
Por otro lado tenemos a Jack, un niño que, al igual que Ralph tiene grandes dotes de líder, pero a diferencia del primero, no siente respeto alguno por la sociedad o las instituciones. Se menciona en la película que Jack había sido enviado a la escuela militarizada por severos problemas de conducta y sublevación.
Al principio de la odisea tropical, podemos ver cómo Ralph y Jack están unidos y tienen un fin común, el bienestar general del grupo, sin embargo, al estar alejados de la civilización y las normas sociales, Ralph se empecina en vivir con las reglas de los adultos mientras que Jack empieza a transformarse en un ser primitivo que lejos de seguir reglas busca, antes que nada, satisfacer lo que Maslow cataloga como necesidades primarias.

La historia parece tomar forma cuando Jack decide dejar a un lado las reglas y formar su propia tribu de cazadores, dándole la oportunidad al que quisiera de seguirlo. Bajo la tutela de Jack, los niños dieron rienda suelta a sus instintos más bajos, que ayudados del miedo infundado al monstruo de la isla, los convirtió en una manada de aborígenes salvajes.
Aquí interviene otro pequeño personaje, Simon, quien es el único de los chicos que descubre la verdad acerca del monstruo que habita en la isla, y cuando está a punto de informarles al resto que no hay que temer, Jack y su salvaje séquito acaban con su vida a punta de lanza. Su muerte podría verse como la representación del fin de la verdad y del sentido común.
El desenlace del filme es muy trágico. Cuando ya sólo quedaban en el grupo original La Civilización (representada por Piggy), la democracia (representada por el caracol) y La Diplomacia (representada por Ralph), Roger, el primer aliado de Jack, de naturaleza salvaje y sanguinaria, deja caer una enorme roca sobre Piggy, descalabrándolo a muerte. En éste momento, el caracol que representaba a la democracia ha sido destruido y Ralph, el único vestigio de bondad en la isla, es perseguido a muerte por todos y cada uno de los que alguna vez lo nombraron su líder.
Al final, los sobrevivientes fueron rescatados por digamos, un soldado.
El señor de las moscas nos deja observar cómo, a pesar de que existan reglas y convenciones, si no hay alguien suficientemente fuerte para defenderlas, al final cada quién va a ver por su bienestar propio, no importando a quien hieres o incluso a quien matas.
Si quieres disfrutar de una muy buena parodia de éste filme, te recomiendo que busques el episodio de Los Simspon "Das Bus" (El autobús de la muerte) que viene en la novena temporada.

**Alito, Lord of Something.






